miércoles, 24 de marzo de 2010

Tomar conciencia de los chakras

Hacer el silencio interior, llegar al lugar donde la mente se calma, el cuerpo deja de sentir tensión o dolor y las emociones se aquietan, es preciso para acceder a los espacios de conciencia, la quietud es la puerta que abre tu realidad profunda y solo desde ella percibirás la completud que te habita, la estabilidad es el camino para conocerte.
Imagínate entonces cuán lejos estamos de sentir quiénes somos, siempre buscando actividad, ruido, impacientes, preocupados, repletos de obligaciones, aburridos si no nos ocurre nada, siempre expectantes a lo siguiente que nos va a impresionar… pero resulta que para conocer nuestros espacios curativos, profundos y verdaderos habremos de aprender a dejar de convulsionarnos.



Sólo cuando te paras completamente por dentro, empiezas a escuchar la energía, lo que hay en el vacío y a sentir tu cuerpo electromagnético, a relacionarte con tus chakras y a activarlos, desbloquearlos a conciencia.




Para bajar a las aguas transparentes y profundas de un lago, de tu lago interno, éstas han de estar en calma, y en calma habrás de atravesar la turbulencia o la oscuridad o lo desconocido que aparezca en el viaje hacia las profundidades, sin miedo.

De la misma manera, para conocer las cualidades de tu mente, esta debe de estar tranquila, no turbia, pues sólo así podrá reflejar la totalidad, ¿cómo vas a percibir lo que hay si te pones continuamente delante con tus formas y maneras limitantes de ser y percibir? ¿Cómo vas a acceder a la no forma por el camino de la forma?, ¿cómo vas a escuchar el silencio si tu cabeza está siempre pensante?, ¿cómo la quietud si reaccionas emocionalmente a todo lo que sucede? ¿cómo la amplitud si no sueltas el control de tu pequeña realidad?. Para abrirte a lo nuevo tienes que estar dispuesto a soltar, soltarlo todo, entregar sin condición, sin cuestionar, sin si o no, sin dudar, dar, darte.





Romper el bloqueo del ego





Teniendo 7 centros energéticos o chakras cuyas cualidades se elevan en valores en su ascenso, vivimos identificados con la energía o características de los 3 centros inferiores, los bajos instintos, lo que nos iguala a los animales, sin embargo, ser humano significa ser consciente, cualidad única del hombre, no de los animales ni de otros seres vivos. Y es nuestra capacidad de conocernos en máximo potencial, experimentar nuestras verdaderas cualidades lo que nos llevará a vivir la unidad de todas las cosas, nuestra completud, a integrar lo de arriba y lo de abajo, lo celestial en la tierra, encarnar lo divino de lo humano…
Practicar yoga lleva a experimentar la conciencia de unidad, algo que obliga a romper este bloqueo que nos impide conocernos en paz, situado a la altura del diafragma –llamado bloqueo del ego- para que la energía ascienda al corazón, cuello, entrecejo y coronilla, donde habitan las cualidades puras de las personas.
Lo que sucede, y por eso sufrimos, es que vivimos identificados con el triángulo inferior, a nivel de los primeros chakras, en la energía de nuestros elementos densos: tierra, máxima densidad, energía que utilizamos para cubrir las necesidades primarias: cobijo, alimento, sustento básico, segundo chakra, elemento agua, las emociones, energía que usamos para relacionarnos con el y los otros, tener relaciones afectivas y sexuales, la creatividad de la reproducción, etc., el tercer chakra, que es el elemento fuego, que desarrollamos en relación a nuestro poder personal o fuerza de voluntad para realizar empresas, negocios, consolidarnos a nivel material.

Pero esas mismas energías desequilibradas nos hacen sentir falta de seguridad, desequilibrio, celos, envidias, deseos, competitividad, violencia, desequilibrio que nace de la ignorancia de no darnos cuenta de todas las posibilidades y valores que habitan dentro de nosotros, consecuencia de la distracción que genera el buscar afuera y no adentro.
Hemos aprendido a desarrollar habilidades sociales, culturales, dedicándonos a conocer y manejar estas posibilidades e ignorando otras, buscando una seguridad personal y material relacionada con los centros inferiores, usamos nuestro tiempo, creatividad y dedicación sostener este engranaje sustentado en lo de afuera, y nos olvidamos de nosotros mismos.
El bloqueo o la estructura limitada, sostenida por el miedo a lo desconocido, nos impide abrirnos y conocernos más allá de lo aprendido, experimentar que además de materia, emociones y pensamientos en nosotros habitan posibilidades más sutiles y cualidades más livianas, sabiduría que albergan los charkras del corazón, cuello, entrecejo y coronilla, que se corresponden en el nivel físico con las glándula timo, tiroides y paratiroides, pituitaria y pineal y con las posibilidades de vivir en armonía, amor, paz, poesía, intuición, visión y libertad.
Mientras todo está en la mente, vivimos separados, habremos pues de recorrer la distancia que lo denso nos aleja de la Realidad, de tener la experiencia de ser nosotros mism@s.

Así que, tomemos acción para fortalecer y activar nuestro centro del ombligo y construyamos nuestro triángulo inferior.


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